CENTRO MEXICANO DE ANALISIS DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL.
El espacio líder en estudios de Relaciones Internacionales, análisis y opinión de la política internacional, geopolítica, geoeconomía y política exterior de México
PENSAMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL DEL EXPANSIONISMO ESTADOUNIDENSE EN EL SIGLO XIX Así como los pueblos de África, Medio Oriente, el Sudeste Asiático, etc. deben ser comprendidos para su análisis y juicios desde sus propias formas históricas de organización política, económica y social; en el mismo sentido los norteamericanos no escapan a ésta lógica. Después de todo es una obligación del internacionalista conocer los valores ideológicos y los orígenes de la política exterior de las naciones que como Estados Unidos han tomado decisiones que influyen en las agendas de política exterior de muchos países.
Estados Unidos es una nación que se identifica con una mezcolanza de principios y virtudes político- morales, quesegún ellos se encuentranalejados de los ensayos y errores de Europa, un ejemplo es la ausencia de una etapa feudal o de monarquías. La nación norteamericana visualiza sus orígenes como una oportunidad de reivindicar la decadente sociedadeuropea, naciendo moderna y bendecida a la vez. Empero, más que referirnos a una nación moderna me inclino a considerarla una nación postmoderna y ecléctica.
Como posmoderna y ecléctica sería por ese pragmatismo norteamericano que como una atmósfera envuelve y une hasta las contradicciones más sencillas y fundamentales de la sociedad norteamericana, también esto se refleja en el juego discursivo que se presenta al legitimar la expansión y el dominio en el mundo utilizando elementos tanto teológicos, como seculares.
Los fundamentos de tipo religioso, morales, humanitarios, e incluso de darwinismo socialse encuentra contenidos en los Fundamentos Teológicos. Mientras que, los Fundamentos Seculares son aquellos de tipos geopolíticos y sociales (como la Frontier), de estrategia militar (A. T. Mahan), de crisis económica, y otros imperativos económico-comerciales de los Estados Unidos para finales del siglo XIX.
Sin duda para comprender la expansión territorial, poblacional y civilizacional norteamericana es necesario identificar cómo a través del pragmatismo se le da sentido al discurso universalista y se detalla a los negocios parte de su seguridad nacional y a su vez, fieles a su tradición protestante, “la seguridad y la propiedad como un artículo de fe” que hay que buscar, expandir, conservar, etc. y más cuando está en juego el interés geopolítico y económico.
Como se expone, en este texto el autor lleva al lector a una genealogía del proyecto hegemónico estadounidense al ir concatenando tanto las teorías, como las concepcionesreligiosas y seculares del siglo XIX que derivaron en la Guerra Hispano Cubano Americana de 1898.
Un objetivo de esta obra es darle una dimensión de peso al pensamiento político y social estadounidense de los albores de la invasión a Cuba, el autor hace una reflexión en la que concluye que esa cosmovisión estadounidense termina por transformarse en pilar fundamental de la política exterior estadounidense, incluso hasta nuestros días.
La ideología y las justificaciones que el expansionismo estadounidense encuentra, en esta etapa histórica de expansión a ultramar, podemos considerar siguen vigentes si pudiéramos continuar el análisis en una línea del tiempo y esto se explica con el pragmatismo estadounidense anotado y evidenciado en este trabajo. El pragmatismo une y resuelve, a final de cuentas, las contradicciones religiosas, económicas, políticas y hasta prácticas a fin de erigir la hegemonía estadounidense.
FOTOGRAFIAS DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO EN LA UVM-HISPANO 07-JUNIO-2011
Al término de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos se posicionó como el acreedor del mundo. Se explica que la época de los “dorados 20´s” tienen su razón de ser en el consumo y dependencia europea de tanto productos, como capitales estadounidenses.
Sin embargo, la crisis de 1929 en Estados Unidos, fue consecuencia de la sobreproducción industrial norteamericana, la caída de los precios agrícolas,y sobre todo el crack bursátil de los ahorros de las grandes compañías estadounidenses que se invirtieron en acciones que de un día para otro vieron su valor reducido a escombros y deuda.
Los treintas fueron una verdadera recesión económica mundial, pero en EEUU el PIB descendió un 30%, los precios se encarecieron bastante, la inversión privada no tenía la confianza por los bajos índices de consumo esperados. La mano invisible había ahorcado a muchas familias millonarias norteamericanas y por todo Estados Unidos se reclamaba la acción del Estado.
La recuperación del empleo, de la industria y de las finanzas estadounidenses no se hubieran dado sino es por un Estado fuerte, activo en la economía y en la regulación de las cuestiones crediticias y bursátiles de Estados Unidos.
En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial comenzó a fincarse la construcción de la hegemonía de los Estados Unidos y también de la estabilidad de un sistema económico capitalista que diera certidumbre a la recuperación económica e industrial mundial, en esencia la europea con el Plan Marshall.
Se puede decir que el asentimiento del liderazgo económico internacional de Estados Unidos comienza desde el triunfo del Plan White[i] sobre el Plan Keynes. Puesto que el plan White fue elaborado por nueve directores del Federal Reserve Bank, seis de los cuales representaban a la banca privada estadounidense. Este Plan White se impuso y finalmente se estableció el Fondo Monetario Internacional, núcleo del sistema monetario mundial.
Lo relevante, de lo mencionado en el párrafo anterior, es que se posiciona al dólar y economía de Estados Unidos como centros de un sistema económico internacional. Con el dólar comoel referente en las reservas monetarias de los bancos centrales del mundo el dólar sería, desde entonces, la moneda de las transacciones internacionales, y por su estabilidad y cotización sería un resguardo para los inversionistas mundiales, para las naciones acreedoras y por supuesto un pilar para la hegemonía económica de Estados Unidos.
Sumergidos en un contexto de fragilidad económica de toda Europa y la proximidad geográfica del poder de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se alentó una etapa de Guerra Fría. Así el fomento y aceptación del liderazgo estadounidense desde Europa y Japón, hayo como mecanismo fundamental el multilateralismo de las instituciones de Bretton Woods y de una alianza militar, la OTAN.
Estados Unidos ha sufrido crisis económico-financieras importantes y ha resuelto su situación exportando la crisis al resto mundo, para con ello ir obteniendo apoyo de sus aliados de manera directa o indirecta y fortalecer su papel hegemónico, por ejemplo: En 1973-1974 la crisis petrolera elevó los precios del crudo y parecía que los Estados Unidos agravaría su crisis devenida de la guerra en Vietnam, paradójicamente las compañías estadounidenses fueron las beneficiadas con la venta de su crudo almacenado y con un mejor precio, también la ganancia se presentó cuando la mayoría de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) eranaliados a Estados Unidos (principalmente Irán y Arabia Saudita) que colocaron los excedentes de la venta internacional de su petróleo en instrumentos financieros estadounidenses y acciones bursátiles en Nueva York[ii].
En un contexto de guerra fría y contar con estructuras de interdependencia económico-financiera entre a las economías capitalistas desarrolladas significaba, sin duda, un miedo importante considerar una crisis económica en el hegemón capitalista (Estados Unidos) lo cual se traducía en hablar de una crisis internacional del capitalismo. Esa lógica sembró la confianza a Estados Unidos de contar con respaldos económicos y políticos para no mermar sus finanzas, como el Acuerdo Plaza (1985) que fortaleció al dólar frente al yen, sobre todo porque la economía mundial se movía completamente en dólares[iii].
Hay otras circunstancias históricas que tomar en cuenta para comprender la actual crisis económica-financiera de Estados Unidos, los momentos de crisis política y económica hayan una válvula de escape en la economía de guerra keynesiana, que hecha a andar la industria textil, a la metalurgia, a la agricultura, a las grandes empresas multi-productoras de artículos y tecnología para uso civil y militar. Sin embargo, hoy por hoy los Estados Unidos no han aprendido de su historia, si funcionó esa estrategia fincada en la economía de la muerte fue porque EEUU no participó profundamente en la Segunda Guerra Mundial y no se le fugaban esos recursos de manera directa.
Por el contrario, los Estados Unidos por estar casi sólo en sus aventuras militares, en Vietnam o en Irak 2003,ha sufrido los costos directos de esas guerras. Si observamos la historia económica nos percatamos que el negocio de la guerra no está en el botín o en echar a andar una economía de guerra únicamente, sino que el negocio a mediano plazo radica en la reconstrucción industrial, productiva, comercial y financiera, pero no de cualquier país sino de un país o conjunto de países con aspiraciones capitalistas fuertes, que por sí mismo busque inversiones, comercio, innovación tecnológica, reestructurando y dirigiendo la dinámica de su fuerza laboral, como lo demostró Europa y Japón, regiones con valores e ideología muy distantes de lo que es Medio Oriente (por hablar de Irak).
Por otra parte, un país que se considera detenta la hegemonía no puede adjudicarse esa categoría si está imposibilitado de utilizar el softpower (el poder blando) que no es otra cosa que la capacidad de convencimiento de un liderazgo sin la utilización o amenaza del poder militar.
Principalmente, el poder blando de un hegemón se refleja en habilidad de promoción, dirección y ejecución de los acuerdos económicos a favor de la estrategia o reconocimiento de su supremacía para organizar al resto de los países. No se esperaría que en la situación actual Estados Unidos tuviera facultades económicas para que el resto del mundo saliera a su rescate, pero es cierto que el dólar es la moneda más utilizada en todas las transacciones internacionales. Esta abundancia de dólares, que un día perderán su valor, ha sido criticada desde la crisis bursátil de 1994-1995 cuando muchas naciones comenzaron a convertir sus reservas internacionales de dólares a una canasta de otras divisas.
Desde el año 2000 Estados Unidos ha mostrado que sus debilidades económicas lo están llevando a una crisis estructural sin precedentes, por ejemplo en el año 2000 la Balanza Comercial es deficitaria por -436,468,907 MdD;en el 2003 fue por -535,652,466[iv] MdD.
En 2003 los principales productos que importó Estados Unidos del resto del mundo, fueron equipos de telecomunicación, aparatos electrónicos, computadoras, máquinas industriales, equipo médico, aceites y derivados del petróleo, generadores y accesorios, combustibles y materiales plásticos. Productos que un hegemón o potencia no tendría que importar tanto, sino exportar.
Con la aparición del euro en 1999, como moneda que consolida la economía de la Unión Europea, el impacto en la economía internacional sería sustancial, la posibilidad y potenciales del euro para ser pretendido como moneda clave para transacciones como deudas soberanas y cotizaciones (hasta para cuestiones petroleras-financieras de la OPEP), no diseña un panorama de competencia del euro frente al dólar.
Lo anterior parece anunciar la muerte no de un sistema monetario internacional pero sí del dólar y de muchas políticas neoliberales. Así que, al observar una hegemoníaque no cuenta con el poder de su moneda a nivel internacional, y que el sistema financiero creado a su favor esta en desplome, nos conduce a asegurar que ya no puede sino considerársele, a EEUU, como un país más en un concierto económico que se distorsiona constantemente con naciones poderosas como Rusia, China, la India, y que decir de Europa y Japón que no buscan suplantar la hegemonía de Estados Unidos, aunque compiten en el reparto de los elementos de poder económico, militar y político de una hegemonía en decline.
A nivel internacional, se pone en duda la continuidad de la tímida hegemonía estadounidense y del sistema monetario internacional. Empero lo más importante es que al interior de Estados Unidos ya se comenta el fracaso del neoliberalismo, pues se ha hecho recular a los grupos más fundamentalistas de esta idea económica, y eso que Estados Unidos no ha sido tan ortodoxo en implementar políticas neoliberales.
Cabe recordar que la crisis real de la visión neoliberal en Estados Unidos comienza cuando a principios del 2008,a las dos hipotecarias más grandes de ese país, Freddie Mac y Fannie Mae, se les tiene que inyectar dinero para su rescate, no es novedoso que las altas esferas económicas sean rescatadas por el Estado, pero muchos fervientes neoliberales criticaron que la intervención del Estado impactaría en el resto del comportamiento ético de otras firmas, ensuciando la mano invisible. Como si los llamamientos éticos fuera los que prevalecen para no poner en juego a las economías, si el mundo se ha vuelto en un casino. Esas voces comenzaron a acallarse cuando Merrill Lynch, uno de los principales bancos de inversión, fue adquirido como ganga por el Bank of America, que también tendría algunos problemas financieros. Se entendió la urgencia, importancia y autoridad del Estado y su papel económico.
La realidad estadounidense de la crisis del 2008, suplicaba por un Estado que trabajara para los estadounidenses no millonarios: esto sería invirtiendo los impuestos en la creación de infraestructura para generar empleo; en el control y regulación de la banca para reestructurar y solventar la situación crediticia y de la recuperación de inversiones bursátiles a las que la sociedad estadounidense esta acostumbrada invertir sus ahorros o bien endeudarse a placer; también se requiere una economía estatal que planifique la industria y economía sin darle preferencia a la economía de guerra o a las empresas transnacionales, donde no se atienda el lucro megalómano que demostraron Enron, Time Warner, Lehman Brothers, con la colusión de Standar & Poors para quebrar buena parte de la economía nacional estadounidense.
Esta crisis económica financiera estadounidense se transformó en una crisis mundial, donde la danza de moda fueron los planes de emergencia de EEUU y la Unión Europea, que bailaron al son de las vertiginosas bolsas de valores, con el Fondo Monetario Internacional vaticinando recesiones en Islandia y España.
En un ejercicio de prospectiva visualizo tres escenarios posibles, que van sugeridos en una tendencia reajuste económico internacional imprescindible, en el que Estados Unidos es un actor importante y el dólar es confeso de la crisis bursátil internacional.
Primero, desde los dilemas internos estadounidenses el triunfo de un Estado keynesiano es inminente, al igual que el vivido con Roosevelt en el periodo entre guerras mundiales. La historia pareciera tiene ciclos, pero en realidad debe ser aprendizaje de aquello que nos evidencia las decisiones y acciones quese tomaron en tiempos similares. Por ello un momento de guerra mundial y una especie de Plan Marshall para otra región no se puede descartar como una estrategia de recuperación económica y hegemónica de Estados Unidos.
Un segundo escenario, es el que visualizo como el multilateral en el que Estados Unidos comprende que los bancos centrales pueden hacerse una canasta de monedas (dólar, euro, rublo, etc.) para sus reservas y ello implica una flexibilidad de un Sistema Monetario Internacional que no centre al dólar como moneda clave de las transacciones globales. Esta fase requiere del trabajo conjunto de las economías desarrolladas de la OCDE para fijar una estructura económica internacional con mayores certezas financieras, donde los estados, la banca y las compañías trasnacionales entrarán en una etapa de competencia moderada[v] hasta que los bríos lleguen a otro nivel donde los nacionalismos y las pretensiones de poder y dinero nos conduzcan a otra guerra mundial.
El último escenario, para algunos pueblos el deseable, que nos habla de una conciencia y casi rebeldía frente al modo de consumo capitalista y en contra de la unilateralidad estadounidense; el Orden de los Regionalismos. Europa tardo casi 50 años en consolidar una unión que surgió por una necesidad económica estratégica (la del carbón y el acero) y los resultados son parecidos a los que se ideaban en sus principios.
Un mundo “unido” en bloques. El regionalismo como propuesta, demanda la voluntad de un conjunto de países para compartir infraestructuras, una moneda, un mercado común, recursos estratégicos, estrategias defensa y seguridad, y fuerza laboral para un desarrollo endógeno sostenible y parejo en estos pueblos que compartan no sólo un espacio continental, sino elementos históricos o culturales para fortalecer esta unión[vi].
Este escenario de regionalismo no tiene comparación, la Guerra Fría estuvo enmarcada por el odio entre el bloque capitalista y el comunista. Esta fase mundial tal vez no deje de predominar la visión del realismo y la geopolítica la que conduzca las decisiones de competencia económica entre estos bloques o guerras por los recursos regionales.
Sin embargo, es posible que la crítica a industrialización y estilos de consumo capitalista que devastan el planeta, además la crítica a una potencia mundial que financiaba los rescates de sus crisis económicas a través de una vorágine hacia otros pueblos, debiera llevarnos a explorar y a tomar la decisión de integrarnos.
Desde América latina el momento de acción ha llegado y está en nuestra conciencia, más que en nuestras capacidades, el hacer algo; para no ser espectadores o esperar que nos den la ruta como en la crisis de los 80´s que nos dijeron que los ajustes estructurales eran el camino y el neoliberalismo nos traería desarrollo, competitividad y modernidad. Eso no paso. Y hoy sí tenemos que fijarnos nuestro propio camino, que mejor que uno de la mano y mirando hacia el frente, seguros de lo que hemos recorrido y de lo que queremos.
[i] Llamado así porque fue el plan presentado por Henrry White(director de la sección de investigaciones monetarias de la Secretaría del Tesorode los Estados Unidos y consejero económico del secretario del tesoro).El Plan White, se publicó el 7 de abril de 1943, con la intención de crear el Fondo de Estabilización Internacional. Este plan era inflexible al establecer que los tipos de cambio frente al dólar serían modificados sólo cuando se registrara un serio desequilibrio en la balanza de pagos de un país, requiriéndose la aprobación de una mayoría de las tres cuartas partes de los votos del Fondo.
[ii] Véase a Chomsky, Noam. La clave de boveda del sistema americano. En Clavera, Joan. La Guerra Económica Mundial. Universidad Autónoma de Barcelona 1978, Barcelona, España. 23-35 pp.
[iii]Véase a Chapoy Bonifaz, Alma. El Sistema Monetario Internacional. Editorial Miguel Angel Porrua 2001, México D.F. 129 p.
La excesiva propaganda en torno al bicentenario de las independencias de los países latinoamericanos, hace aún más ineludible la producción de textos realistas y críticos que realicen un viaje histórico para comprender el papel que nuestra región ha desempeñado como periferia subyugada a través del tiempo a diferentes centros: primero España, luego Europa y por último Estados Unidos, cuya hegemonía actualmente está siendo disputada por Europa y Japón, formando así una triada cuasi gobernante de América Latina a través de sus empresas y de los organismos internacionales que hacen de sus intereses, políticas internas para los países latinoamericanos.
Los problemas actuales de la mayoría de los países de América Latina son muy similares como resultado de la herencia colonial española: el haber sido naciones conquistadas por una España en decadencia política y económica, que continuaba manteniendo en pie estructuras feudales que ya comenzaban a derrumbarse en el resto del viejo continente, trajo consigo que en las colonias ibéricas de América se adoptara una visión oscurantista, reflejada por ejemplo en la decisión de la Corona española de expulsar a judíos y moros, que eran la vanguardia de la burguesía comercial y representaban una clase financiera naciente, por ver en ellos una clase que se pensaba revolucionaría la sociedad y asumiría el poder económico en las colonias, poniendo en peligro la posición de la nobleza incluso en la propia España.
La Corona buscó organizar una estructura productiva más estable, sustentada en la monoexportación de minerales (95% de las exportaciones a España en el siglo xvi eran minerales), en particular de oro y plata,[1] que sirvió para financiar la Contrarreforma y los exquisitos gastos de la nobleza, sin importar la profundización de las distancias sociales. Básicamente lo que se pretendía era acrecentar el patrimonio de la nobleza y el poder ideológico y económico de la Iglesia, cuyo enriquecimiento fue más feroz que el de los conquistadores, quienes lograron en algunos casos un considerable ascenso socioeconómico.
Al interior de las colonias la Iglesia se convirtió en rectora de la estructura económica, pues además de monopolizar la producción agrícola, como la gran institución latifundista que era, fue la primera y única institución financiera.El mercado interno en las colonias americanas estaba enfocado al sostenimiento de la metrópoli a través de la explotación de la mano de obra y el acaparamiento de los medios de producción. Los excedentes económicos se mandaban íntegros a España, sin preocuparse por reinvertir ni modernizar las formas de producir en las colonias americanas. Cabe añadir que España se veía obligada a comprar los productos de la recién industrializada Inglaterra: estable políticamente, vigorosa militarmente y perfilándose además como una potencia comercial marítima, Inglaterra entró a la escena económica y financiera de América Latina como importador de materias primas. Crecimiento del comercio internacional que sedujo a los criollos latifundistas, quienes sustituyeron a España como su metrópoli después de sus “Independencias latinoamericanas” por otras potencias económicas europeas, como la mencionada Inglaterra.
A finales del siglo xix el desarrollo de las burguesías latinoamericanas se daba desde la construcción de sus espacios de poder estatales. Acumularon riquezas no para fincar un Estado, sino por simple atesoramiento patrimonial; ello va a explicar por qué se dedicaron a adquirir empréstitos, o bien productos importados, ya fueran artículos suntuarios o simplemente con mayor valor agregado que los producidos domésticamente. Las nacientes burguesías se distinguieron por ser latifundistas, por trabar estrechos lazos económicos con Europa, y por preservar las estructuras económicas y sociales impuestas durante la Colonia para beneficio propio, dadas las ventajas que las relaciones sociales semifeudales tenían sobre las del capitalismo floreciente, en términos de supremacía y dominio.
La clase latifundista comenzó a declinar como resultado del nuevo capitalismo industrial y del desarrollo tecnológico que éste trajo consigo: la invención de máquinas, la utilización de nuevas fuentes de energía como los combustibles fósiles y la electricidad para la producción en las fábricas, dejó en la obsolescencia las formas tradicionales de producción de riqueza. Las empresas extranjeras y los trusts, la mayoría de procedencia europea y algunas de capital estadounidense, dominaron el panorama económico nacional. A esta lógica de inversión extranjera hay que agregar los tratados de reciprocidad comercial que fueron impuestos y que estaban dirigidos a asegurar mercado y sobre todo institucionalizar las relaciones de dependencia; fenómeno también conocido como “régimen de capitulaciones”. En esta etapa es cuando en América Latina se crearon medios de comunicación y transporte para el mercado interno e internacional.[2]
Alrededor de los años cincuenta del siglo xx,América Latina se consolidó como foco de inversiones mundiales, aunque desde antes Estados Unidos ya contaba con una presencia fundamental en la región, con inversiones principalmente en la explotación minera y petrolífera. Si bien la inversión extranjera continuó manteniendo su interés en la explotación de materias primas, hacia los años sesenta se enfocaría sobre todo a la industria manufacturera,por las facilidades otorgadas por los gobiernos locales y los bajos costos de la mano de obra, convirtiéndose así América Latina en un atractivo foco de inversión para la codicia capitalista. Desde ese entonces es en México, Brasil y Argentina,donde se encuentrala mayor concentración manufacturera de América, porparte de EstadosUnidos. De ese modo Estados Unidos y las demáspotencias no sólo exportan mercancías y capitales,también siembran fábricas (o maquilas) y así acaparanla producción de América Latina.
Elinterés de las corporaciones extranjeraspor apropiarse del crecimiento industrial latinoamericano, lesha llevado a crearestrategias mercantilistas dirigidas a minar y ulteriormente a absorber las pequeñas industrias de la región: las empresas extranjeras identifican a las industrias del mismo ramo que tienen un ligero dominio interno sobre el mercado, para después bombardear éste con los mismos productos pero a precio más bajo. De ese modo eliminan la competencia yarrinconan a las compañías nacionales a vender (en ganga) sus acciones o su infraestructura. Muchas empresas latinoamericanas para no quebrar acuden a la banca para pedir préstamos, lo cual termina siendo un callejón sin salida: dado que la banca en todo el continente americano es predominantemente extranjera, generalmente los préstamos son negados para hacer de las empresas locales presa fácil de las empresas trasnacionales. La economía está estructurada para mantener en riesgo continuo nuestra industria y mercado nacionales, reproduciendo así nuestra dependencia económica.
Desde el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos ha consolidado su hegemonía en América Latina gracias a la diplomacia del dólar y la eficiencia de sus empresas transnacionales, que están fuertemente apuntaladas por estructuras internacionales erigidas desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Auspiciados por las clases dominantes locales, los acreedores financieros internacionales como elFondo Monetario Internacional (fmi), el Banco Internacional de Reconstruccióny Fomento (birf),y el Banco Interamericano de Desarrollo (bid) han acrecentado a tal punto su poder que son prácticamente quienes redactan e imponen las leyes nacionales y prohíben o autorizan las medidas de los gobiernos en América Latina. En la lógica neoliberal los Estados no influyen más enla economía y desarrollo de su país. Las Fórmulas del fmi, para “beneficiar y estabilizar” a los países de América Latina, no sólo han fracasado, sino quehan perjudicado el desarrollo de la región, y acelerado la desnacionalización económica ¿Dónde está la soberanía sin las riendas de nuestro destino económico?
La clase dominante latinoamericana es oligárquica: los políticos y tecnócratas que administran los Estados como empresas han preferido asociarse con las élites extranjeras y convertirse en apologistas de un modeloeconómico que es salvaje con el trabajador y la empresa nacional, mientras que es noble con el capitalextranjero, que no paga impuestos y que en su forma bursátil ha hecho de nuestro continente una ruleta de casino.
Ahora las élites son transnacionales, mientras que América Latina continúa siendo periferia. El bicentenario ni siquiera sabe a nostalgia porque no tenemos referentes claros o verdaderos de una etapa de independencia real.
[1]Para esta actividad se requería de mucha mano de obra, por ello las ciudades más grandes de América se encontraban donde habían bastas vetas de esos metales, así también los espacios administrativos tuvieron atenciones en servicios urbanísticos puesto que ahí vivían los españoles peninsulares.
[2]Desde luego no en todos los países de América Latina.
El Estado ha fincado su crisis en el seguimiento adiestrado de un modelo económico plagado de incompetencia e irresponsabilidad. La razón de existencia del Estado es la seguridad (de las personas, patrimonios, soberanía y territorio nacional) y el desarrollo humano (cultural, económico, social, etc.) sin embargo las políticas económicas aplicadas en la mayor parte de las naciones en subdesarrollo tienen que ver con un modelo económico: el neoliberalismo, que sostiene que los ciudadanos son consumidores y la protección a esta población se reduce a un Estado Gendarme, no más políticas económicas que apoyen al ciudadano en su desarrollo humano.
Para lograr la liberalización de precios, el Estado comenzó eliminando los subsidios y demás apoyos económicos a diversos sectores productivos: los campos, medianas o pequeñas empresas familiares y pueblos se quedaron solos ante la imposiblidad de competir con los grandes consorcios (muchas empresas fueron absorvidas por las inversiones extranjeras), se desprenden fenómenos como la migración, corrupción, delincuencia organizada en todas sus formas, etc. que fueron las válvulas de escape para muchos. Los precios de las canastas básicas en estos países son inalcanzables para muchas familias.
El libre comercio, se instaura con la firma de diversos tratados de libre comercio, las relaciones económicas asimétricas se legalizan y reproducen. La dependencia de los Estados en vías de subdesarrollo (este modelo esta orientando a la devacle y desindustrialización más que al desarrollo) se refleja en las necesidades crecientes de productos, tecnología, trabajo e inversiones.
El Estado atendió las indicaciones claras de sus acredores internacionales ante sus crisis de deuda de los 80´s. Según estos organismos una de las cuestiones que se tenían que resolver era la carga que significaba un Estado de bienestar, que atendía a las demandas de seguridad social y empleo a través de ser partícipe de la dinámica económica: las empresas estatales fueron privatizadas, unas con ganancias y potencial de liderazgo en el ramo (muchas de estas compradas por capitales extranjeros, familiares de políticos o empresarios beneficiados constantemente con contratos y conseciones) y otras empresas fueron llevadas a la quiebra para venderse en ganga.
Los trabajadores que fueron despojados de sus fuentes de ingreso, al igual que el resto de los que buscan trabajo se encuentran con un mundo laboral competitivo, esclavisante, inestable, mal retribuido y sin posibilidades de calidad en su seguridad social.
El Estado se volvió incapaz de guiar el destino económico del país, ha perdido un brazo de su soberanía porque finalmente esta tarea queda abandonada al mercado (un dios poderoso que sólo con su mano invisible puede regular y distribuir la riqueza). Engañozamente en las campañas políticas, en estos países que aplicaron las recetas de ajuste económico y sus reformas, es común escuchar campañas electorales con "promesas de empleo".
Y finalmente todo es mercancía.
Aqui un video que nos puede evocar a la PRIVATIZACIÓN DEL AGUA EN BOLIVIA:
Un episodio de la importancia de la seguridad energética estadounidense y de la geopolítica del petroleo. Rusia tiene su geopolítica muy clara y dificilmente Estados Unidos cuestionará ese poder en la zona de influencia rusa, por lo menos de manera directa.
La política exterior de EEUU no tiene apegos dogmáticos, por el contrario su caracterísitca pragmática le puede ubicar en atender sus asuntos hegemónicos a través del soft power y/o del hard power. Crear nuevos escenarios y procedimientos, mezclarlos o simplemente utilizar estrategias como las de la Guerra Fría.
·Omar Rodrigo García Arias cuenta con licenciatura y maestría en Estudios en Relaciones Internacionales, por el Programa de Posgrado de Ciencias Políticas, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.
·Se desempeño como Analista en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
·Ha sido académico en distintas instituciones académicas públicas y privadas como: la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales UNAM, Universidad Insurgentes, Liceo Américas Unidas. Ha impartido conferencias, en distintos foros nacionales e internacionales.
·Miembro del CEAMO, Centro de Estudios de África y Medio Oriente, con sede en Cuba.
·Cuenta con publicaciones e investigaciones en el Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM.
·Actualmente es investigador y profesor de tiempo completo la carrera de Relaciones Internacionales, en la Oficina Internacional de la UVM Hispano.